Parálisis facial: Qué es, sus causas, síntomas y tratamiento desde la logopedia

parálisis facial tratamiento logopeda
Tabla de contenidos

Dicen que la cara es el espejo del alma. A través de la cara expresamos más de un 65% del mensaje que queremos transmitir. Y lo estamos comprobando en vivo, incluso con el uso de la mascarilla que nos ha impuesto la convivencia con el Coronavirus. La cara está compuesta por 43 músculos que trabajan de manera coordinada al realizar diferentes expresiones, funciones fonatorias y deglutorias. ¿Pero qué ocurre cuando se produce una parálisis facial?

En qué consiste la parálisis facial

La parálisis facial consiste en la incapacidad parcial o total de realizar movimientos musculares voluntarios en un lado de la cara. Se produce por una alteración en el nervio facial, que no transmite las órdenes nerviosas a la musculatura facial afectada.

El nervio facial controla el movimiento de los músculos de la cara, permitiéndonos realizar expresiones faciales además de controlar nuestros movimientos faciales al comer, beber y hablar.

Hay dos nervios faciales; uno a cada lado de la cara que viaja alrededor del oído medio, saliendo de la base del cráneo y ramificándose desde la glándula parótida. Estas ramas permiten la función motora de todos los diferentes músculos faciales.

Dicho nervio tiene cinco ramas, (temporal, cigomática, bucal, mandibular y cervical). Según la localización de la lesión nos encontraremos con dos tipos de parálisis faciales:

Parálisis facial central

Producida por una lesión a nivel cerebral (no a nivel del nervio), y que provocará dificultades del movimiento solo a la mitad inferior de la cara (sin alterar la movilidad del ojo ni la ceja) por afectación de la rama bucal, mandibular y cervical.

Parálisis facial periférica

Más conocida como Parálisis de Bell, producida en este caso por una lesión directa del nervio facial, afectando a todas sus ramas. Y en este caso los signos y síntomas que pueden aparecer son los siguientes: 

  • Síntomas que van desde una leve debilidad a una parálisis total de un lado de la cara. 
  • Dificultad para producir expresiones faciales.
  • Flacidez muscular.
  • Babeo y dificultad en la producción de sonidos bilabiales.
  • Dolor mandibular o detrás de la oreja del lado afectado.
  • Aumento de sensibilidad al sonido en el lado afectado.
  • Dolor de cabeza intenso y punzante.
  • Pérdida del sentido del gusto.
  • Producción excesiva o escasa de lágrimas y saliva.

En Neuron tenemos experiencia en el abordaje de diferentes tipos de parálisis faciales, entre ellas la más frecuente es la parálisis facial idiopática, también conocida como parálisis facial de Bell. La gran mayoría por causas infecciosas por virus simples, o más complejos, como el Herpes Zoster que provocan parálisis de Ramsay-Hunt. También son comunes las parálisis post-traumatismos, neurológicas tras un ictus y tumorales del oído medio o intrínsecos del nervio facial. 

“Mi médico se ha sorprendido con las mejoras observadas en tan solo dos meses, porque en principio, me dijeron que necesitaría mínimo seis para observar algún cambio”.

Tratamiento rehabilitador de la parálisis facial

La rehabilitación de la parálisis facial busca conseguir una mayor movilidad, reducir las secuelas que puedan aparecer y generar la mayor simetría posible entre ambas hemicaras tanto en reposo como al generar un movimiento. Para ello el terapeuta indicará una serie de movimientos controlados y repetidos usando como feedback el uso del espejo o con técnicas de electromiografía de superficie. 

Una vez se comience a generar movimiento voluntario, deberemos tener en cuenta la aparición de sincinesias, que son contracciones involuntarias asociadas a gestos faciales voluntarios, debido a un mal control motor sobre la disociación de movimientos musculares orofaciales. 

“La oftalmóloga me ha dado el alta al ver que ya soy capaz de cerrar el ojo, y tan solo han pasado tres meses”.

“Al día realizo más de 1000 repeticiones de los ejercicios pautados por mi terapeuta. Los dosifico en 4 veces al día“.

Pronóstico

Puesto que en la recuperación se requieren cambios neurofisiológicos y dichos cambios son lentos, el proceso de rehabilitación suele durar en torno a un año, teniendo en cuenta la gravedad y evolución. Por lo tanto, es conveniente que el tratamiento rehabilitador deba ir acompañado de revisiones médicas por parte del neurólogo, neurofisiólogo, otorrino, oftalmólogo, que pautarán una serie de medicamentos y cuidados sobre todo a nivel del ojo afecto, así como pruebas que corroboren una correcta evolución del tratamiento.

José Carlos Fernández

Logopeda en Neuron

Te puede interesar

Categorías
Categorías

También te puede interesar

Primera visita gratis

Déjanos tus datos y te llamamos para resolver tus dudas sin compromiso