ICTUS

QUÉ TRATAMOS

Opciones de rehabilitación del ictus y tratamiento. Tipos, síntomas y secuelas tras sufrir un ictus.

La rehabilitación y el tratamiento después de padecer un ictus es fundamental para trabajar sobre aquellas secuelas que hayan aparecido, garantizando así una recuperación que permita a la persona volver, en la medida de lo posible, a su estado anterior al ictus.  

Las enfermedades cerebrovasculares agudas o Ictus son consecuencia de una alteración de la circulación cerebral, que ocasiona un déficit transitorio o definitivo del funcionamiento de una o varias áreas del encéfalo.

Tipos de ictus

Según la naturaleza de la lesión encefálica se distinguen dos grandes tipos de Ictus: 

  • Ictus Isquémico: se origina por una obstrucción del vaso sanguíneo, provocando una disminución o interrupción de aporte sanguíneo. Puede deberse a varias causas: trombosis, embolismo, aterosclerosis, vasculitis o hipertensión arterial. 
  • Ictus Hemorrágico: rotura de vasos sanguíneos provocando filtración de la sangre en zonas del cerebro inapropiadas, lo que da lugar a hemorragias cerebrales.

 

Dependiendo de cómo evolucione la persona con ictus isquémico durante las primeras horas, se distinguen dos tipos: 

  • Ataque isquémico transitorio: son breves episodios de disfunción neurológica focal o retiniana, que duran menos de 24 horas y se producen como consecuencia del déficit de aporte sanguíneo en el territorio irrigado por un sistema vascular cerebral. Es reversible y no existe déficit neurológico permanente tras su finalización. 
  • Infarto cerebral: hay dos tipos, progresivo o estable. El progresivo es aquel cuyas manifestaciones clínicas iniciales evolucionan hacia el deterioro del tejido cerebral, sea por acentuación o bien por agregarse nuevos síntomas o signos. Este empeoramiento tiene que darse durante la primera hora y no más allá de las 72 siguientes. El infarto cerebral estable se da cuando no hay modificaciones de la sintomatología, al menos durante 24 horas en el sistema carotídeo, y 72 horas en el sistema vertebrovasilar.  

Síntomas del ictus

El National Institute of Neurological Disorders (NIDS) establece cinco signos/síntomas que nos pueden advertir de la presencia de un ictus: 

  • Pérdida de fuerza repentina en la cara, brazo o pierna, especialmente si es en un solo lado del cuerpo. 
  • Confusión repentina o problemas en el habla o en la comprensión de lo que le dicen a la persona.
  • Pérdida repentina de visión en uno o ambos ojos.
  • Dificultad repentina para caminar, mareos, pérdida del equilibrio o de la coordinación. 
  • Dolor de cabeza fuerte, repentino, sin causa conocida. 

Otros organismos hablan también de una dificultad repentina para tragar 0 un trastorno de la sensibilidad de inicio brusco.

Secuelas del ictus

Las secuelas varían según la localización de la lesión y la extensión dañada, siendo las más frecuentes:

  • Alteraciones del control motor: pérdida de movimiento voluntario total o parcial, disminución de la fuerza, variaciones/alteraciones del tono muscular, dificultades en la coordinación y el equilibrio.
  • Alteraciones sensoriales: problemas visuales, problemas de sensibilidad superficial o profunda.
  • Alteraciones de la deglución como la disfagia.
  • Alteraciones de la comunicación: afasia (incapacidad para comunicarse), disartria (dificultad para articular sonidos o palabras), anomia (incapacidad para reconocer los nombres de las cosas).
  • Alteraciones cognitivas: heminegligencia o neglect (dificultad para orientarse), problemas de atención, memoria y percepción.
  • Alteraciones conductuales: impulsividad, agresividad, anosognosia (ausencia de conciencia de déficits neurológicos), cambios en la conducta social.
  • Alteraciones emocionales: ansiedad, depresión, apatía, labilidad, irritabilidad, intolerancia a la frustración.

Tras un ictus, si se presentan secuelas a causa de un daño cerebral, el siguiente paso, una vez estabilizada la persona, es comenzar con la rehabilitación. Las personas que la inician dentro de la primera semana tras el ingreso presentan mejores resultados a largo plazo que aquellas que inician su rehabilitación con posterioridad. 

La rehabilitación del ictus  y su tratamiento posterior debe ser de inicio temprano  e intensivo y hacerse por parte de un equipo transdisciplinar formado por fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, neuropsicólogos, neurofisiólogos, neurólogos y trabajadores sociales. Los pacientes y familiares deben involucrarse activamente con este equipo, si es posible, desde el inicio y durante todo el proceso de rehabilitación. 

La evidencia científica actual habla de la inmediatez en el inicio del tratamiento y la intensidad como claves para una recuperación con las mejores garantías.  

Los ensayos clínicos muestran que cada día que se retrasa el inicio de la rehabilitación después de un Ictus, empeora el pronóstico funcional de las personas que lo han sufrido cuando son dadas de alta, habiendo incluso un mayor índice de institucionalización. Esto quiere decir que la inmediatez en el inicio de la neurorrehabilitación es de vital importancia para obtener un mejor pronóstico y una mayor tasa de éxito en este proceso. 

Los estudios han demostrado que otra de las variables que influye y mucho en la rehabilitación tras un Ictus es la intensidad aplicada en la misma. La evidencia muestra que la intensidad importa, siendo necesario aplicar la mayor intensidad posible en todos los casos para obtener los mejores resultados en el proceso rehabilitador. Por este motivo, y desde hace tiempo, se ha evidenciado que las terapias intensivas en neurorrehabilitación tienen mayor tasas de éxito que las no intensivas (que son las que de forma general se aplican en los recursos actuales).

  

Gracias a nuestra forma de trabajar bajo protocolo de intensidad podemos conseguir que la persona presente una mejoría funcional más alta, una mayor magnitud del cambio y mejor funcionamiento cognitivo al alta, así como un menor deterioro de las actividades de la vida diaria (AVD) tras un año del Ictus

¿Cómo ayuda Neuron en la recuperación de una persona que ha sufrido un Ictus?

En Neuron aplicamos siempre la mayor intensidad posible a los procesos rehabilitadores, trabajando así bajo evidencia y no dejando al azar de la rehabilitación espontánea u otras variables que no se pueden controlar, la rehabilitación de las personas. 

Gracias a nuestra forma de trabajar bajo protocolo de intensidad podemos conseguir que la persona presente una mejoría funcional más alta, una mayor magnitud del cambio y mejor funcionamiento cognitivo al alta, así como un menor deterioro de las actividades de la vida diaria (AVD) tras un año del ictus.

En Neuron somos especialistas en la rehabilitación y el tratamiento de aquellas personas que hayan sufrido un ictus. Contamos con un programa de rehabilitación intensiva y con la robótica más potente a nivel internacional, que multiplica las posibilidades en los procesos rehabilitadores. Gracias a la combinación de un equipo transdisciplinar altamente especializado, la terapia manual y la tecnología, aplicamos la máxima intensidad posible en cada caso para trabajar aquellas secuelas motoras, funcionales, cognitivas y logopédicas producidas por un ictus.  Nos basamos en la mejor evidencia internacional en neurorrehabilitación ofreciendo lo que la ciencia ha demostrado que es lo más eficaz en la rehabilitación de una persona que ha sufrido un ictus. 

Dejar la rehabilitación tras un ictus al azar, a la suerte o a metodologías que carecen de evidencia como son las no intensivas o aquellas que se dan en espacios no especializados (centros de día o residencias), es un grave error. La rehabilitación tras un ictus es un proceso muy complejo, que requiere de especialización y recursos para ofrecer las mejores garantías a las personas afectadas. Este proceso de recuperación tiene que ser siempre individual, intensivo, transdisciplinar, con objetivos significativos y con las mejores herramientas (tecnología) que complementen el trabajo de los equipos. Todo lo que sea no hacer algo diferente irá encaminado a no conseguir nunca el potencial real de la persona, con procesos lentos, deficitarios, no intensivos y en recursos que no están preparados para hacer una rehabilitación con garantías. Será una pérdida de dinero y sobre todo de tiempo, el recurso más preciado y clave en la recuperación.

Nuestro equipo desarrollará un plan de tratamiento personalizado y centrado en las habilidades y el potencial de la persona, para lograr la máxima recuperación tras sufrir un ictus o accidente cerebrovascular, que incluye terapia intensiva y la mejor tecnología para tu rehabilitación.

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ALGUNAS ENFERMEDADES QUE TRATAMOS

Te acompañamos en la rehabilitación del daño cerebral adquirido, lesión medular, y otras patologías de origen neurológico. Un objetivo, un nuevo concepto terapéutico y todas las posibilidades de rehabilitación para adaptarnos a tus necesidades, sean las que sean. Nuestra rehabilitación ofrece soluciones flexibles y eficaces, adaptadas a cada persona.