Ictus: Esperanza y calidad de vida

Ictus esperanza de vida
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En España contamos con una calidad de vida que puede ser subjetiva, pero de lo que no hay duda es de que la esperanza de Vida en nuestro país, o como la Organización Mundial de la Salud define, el número promedio de años que una persona puede esperar vivir en «plena salud» desde el nacimiento es notablemente mayor que en otros muchos países, habiendo alcanzado el dato de los 84 años de media de ambos géneros el pasado año.

Este elevado envejecimiento de nuestra sociedad trae asociado consecuencias que no son motivo de celebración, pues, tal y como indica la Sociedad Española de Neurología, en España cada año mueren en torno a 27 mil personas a causa de un ictus y se prevé que el número de defunciones relacionadas con el ictus se incremente un 39% entre 2015 y 2035. El impacto de estos datos no debe impedirnos ver la otra cara de la realidad, la supervivencia de casos que, gracias a la atención temprana y la medicina, en general han conseguido. Las tasas de supervivencia dependen de muchos factores, como el tipo de ictus, su gravedad, el tratamiento utilizado, la edad y el estado general de salud.

Tipos de ictus

Existen tres tipos principales de ictus:

  • Ictus isquémico: El tipo más común de ictus, los ictus isquémicos son el resultado de un coágulo que impide que la sangre rica en oxígeno fluya hacia el cerebro.
  • Ictus hemorrágico: Este tipo de ictus se debe a la hemorragia o rotura de vasos sanguíneos.
  • Accidente isquémico transitorio (AIT): Se conoce como microictus. Se diferencia de los otros dos porque los síntomas suelen durar entre unos minutos y una hora.

Signos y síntomas del ictus

Los síntomas de un ictus pueden ser:

  • Dolor de cabeza intenso y súbito
  • Parálisis facial
  • Entumecimiento y/o debilidad de las piernas, los brazos y/o la cara (sobre todo en un lado)
  • Problemas de visión en uno o ambos ojos
  • Confusión, dificultad para entender lo que se dice y problemas para hablar.
  • Dificultad para caminar, falta de coordinación repentina o pérdida del equilibrio

Los supervivientes de un ictus pasarán algún tiempo en el hospital para recuperarse y rehabilitarse. Se calcula que, entre los supervivientes, en torno a un 30% se quedará en situación de dependencia funcional, con necesidad de sesiones de fisioterapia, neuropsicología, terapia ocupacional y logopedia a largo plazo que atiendan a su nueva condición de discapacidad.

Recurrencia del ictus

Los supervivientes de un ictus corren el riesgo de sufrir otro. Aproximadamente uno de cada cuatro supervivientes sufrirá otro en los cinco años siguientes. Las posibilidades de evitar que se produzca otro ictus mejoran si se trata la causa subyacente del ictus, como la hipertensión, el colesterol alto, la diabetes, etc.

Esperanza de vida

El ictus hemorrágico tiene una tasa de mortalidad del 40% al 50% en los primeros 30 días tras el suceso, el doble que el ictus isquémico. Las estadísticas también muestran que la edad es un factor significativo en la supervivencia a largo plazo tras un ictus. Las personas de 85 años o más tienen la tasa de mortalidad más alta: el riesgo de morir es 13 veces superior al de las personas de 65 a 74 años.

En definitiva, cualquier persona que presente síntomas de ictus, aunque se trate de un microictus, debe buscar atención médica lo antes posible.

Efectos secundarios

Los derrames cerebrales pueden provocar problemas físicos, emocionales y de comportamiento. Entre otras secuelas:

  • Parálisis completa o debilidad en un lado del cuerpo
  • Problemas cognitivos y de conciencia, pensamiento, atención, memoria, aprendizaje y razonamiento.
  • Dificultades del habla y problemas de comprensión del habla
  • Problemas emocionales y depresión
  • Entumecimiento de las extremidades o dolor en el hombro

Rehabilitación

El tipo y la gravedad del ictus, las áreas cerebrales afectadas y secuelas determinarán el tipo de recuperación que necesita cada persona. La rehabilitación puede incluir el trabajo con distintos tipos de especialistas, de áreas como la neuropsicología, fisioterapia, terapia ocupacional o fisioterapia. Todos, de manera coordinada trabajarán para conseguir los objetivos propuestos por el paciente.

Muchos pacientes que han sufrido un ictus también luchan contra la depresión, la ansiedad y otros problemas de salud mental. La terapia o los grupos de apoyo pueden ayudar a las víctimas de un ictus a aceptar su pronóstico y adaptarse a una nueva normalidad después del ictus.

La vida después de un ictus

Algunos de los efectos residuales de un ictus que pueden sufrir los pacientes con daño cerebral son:

  • Dificultades de memoria, pensamiento, conciencia, atención, aprendizaje y juicio.
  • Dificultad para hablar o comprender el habla. Tragar alimentos y líquidos
  • Problemas para controlar o expresar las emociones. Depresión y ansiedad.
  • Parálisis, debilidad o entumecimiento (o las tres cosas) en un lado.
  • Dolor en las extremidades, sobre todo en las manos o los pies.

Para terminar, como habéis podido leer o experimentar, un daño cerebral es un evento súbito y desafiante. Ponerse en buenas manos, de profesionales de la salud es clave para alcanzar una mejoría sustancial. Recursos como las clínicas de neurorrehabilitación Neuron, donde se combina la intensidad, la robótica y terapeutas especializados en daño cerebral es la conjunción perfecta, donde se fusionan estos conceptos, calidad y la esperanza.

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