Ictus y estrés: una relación que debes conocer

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Ictus y estrés

El estrés es una parte inevitable de la vida moderna. Todos enfrentamos momentos de tensión en nuestras vidas, ya sea por problemas en el trabajo, problemas personales o simplemente la rutina diaria. Sin embargo, existe poca conciencia en la población general sobre la relación que existe entre el estrés y el ictus, una patología que hace cambiar todo en la vida de una persona.

El estrés es una respuesta fisiológica normal, ante eventos positivos o negativos, que pone al organismo en acción para hacer frente a las demandas del entorno. Sufrir estrés no tiene un carácter patológico; sin embargo, cuando éste alcanza niveles elevados que se mantienen en el tiempo, puede predisponer al desarrollo de diferentes patologías.  

¿Qué es el ictus?  

El ictus, también conocido como derrame o infarto cerebral, es una afección médica que ocurre cuando el suministro de sangre al cerebro se ve interrumpido o bloqueado de alguna manera. Esto puede deberse a la obstrucción de una arteria (ictus isquémico) o a la ruptura de un vaso sanguíneo (ictus hemorrágico). En ambos casos, las células cerebrales pueden dañarse o morir debido a la falta de oxígeno y nutrientes. 

El estrés como factor de riesgo

Algunos hábitos de vida están relacionados con un aumento del riesgo de sufrir un ictus. Entre estos, se puede destacar: consumo de alcohol y tabaco, estrés, obesidad, sedentarismo y los hábitos nutricionales. Numerosos estudios científicos han demostrado una correlación significativa entre el estrés crónico y el aumento del riesgo de sufrir un ictus.

El estrés prolongado puede tener un impacto perjudicial en el sistema cardiovascular y en la salud en general, aumentando la presión arterial, promoviendo la inflamación y contribuyendo al desarrollo de aterosclerosis (acumulación de placa en las arterias). Estos factores pueden aumentar las posibilidades de que se forme un coágulo sanguíneo que obstruya una arteria cerebral. 

Cómo el estrés afecta al cuerpo

El estrés crónico desencadena la liberación de hormonas como el cortisol, que, en exceso, puede dañar las células vasculares y el sistema inmunológico. Además, el estrés a menudo conduce a comportamientos poco saludables, como el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo y una dieta poco equilibrada, todos ellos factores de riesgo adicionales para el ictus. 

La importancia de la gestión del estrés

Dado que el estrés es una parte inevitable de la vida, es esencial aprender a gestionarlo de manera efectiva. Aquí hay algunas estrategias para reducir el estrés y, potencialmente, reducir el riesgo de sufrir un ictus: 

  • Ejercicio regular: La actividad física regular es una excelente forma de liberar tensiones y reducir el estrés. Además, beneficia la salud cardiovascular en general. 
  • Meditación y mindfulness: La práctica de la meditación y el mindfulness puede ayudar a mantener la calma y reducir la ansiedad. 
  • Descanso adecuado: Asegúrate de dormir lo suficiente. La falta de sueño puede aumentar el estrés y afectar negativamente a la salud.  
  • Establecer límites: Aprende a decir «no» cuando sea necesario y establece límites para evitar el exceso de trabajo y las responsabilidades abrumadoras. 
  • Estilo de vida saludable: Mantén una dieta equilibrada y evita el consumo excesivo de alcohol y tabaco. 
  • Buscar apoyo profesional: Si sientes que el estrés es abrumador o afecta significativamente tu calidad de vida, considera buscar la ayuda de un profesional de la salud mental. Un psicólogo puede proporcionarte herramientas y técnicas específicas para abordar tus preocupaciones y desarrollar estrategias efectivas para gestionar el estrés.

 

David Rodríguez,Terapeuta ocupacional 

Cristina Rebate, Neuropsicóloga                                                                                                   

Bibliografía:  

Pastor, A. G., Martínez, E., Rodríguez-Yáñez, M., De Leciñana, M. A., Amaro, S., Arenillas, J. F., Ayo-Martín, Ó., Castellanos, M., Fuentes, B., Freijo, M., Gomis, M., Gomez-Choco, M., Martínez-Sánchez, P., Morales, A., Palacio-Portilla, E., Segura, T., Serena, J., Vivancos-Mora, J., & Roquer, J. (2021). Recomendaciones de la Sociedad Española de Neurología para la prevención del Ictus. Actuación sobre los hábitos de vida y la contaminación atmosférica. Neurología, 36(5), 377-387. https://doi.org/10.1016/j.nrl.2020.05.018 

García-Moreira, A., Varela-Loimil, P., Rodríguez-Jiménez, C., Martín-García, M. Á., Blas-Fernández, S., España, O., & España, H. (2023). Análisis de los factores de riesgo cardiovascular en el código ictus. Una aproximación en edades avanzadas. Revista Española de Salud Pública, 97(1), e1-e12.     

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