Disfagia. Problemas de deglución

Casualidades o no, el mismo día del nacimiento en Estados Unidos el que fue apodado en el mundo anglosajón como ‘The Voice’ (la Voz), Sinatra, se dedica a visibilizar los problemas relacionados con la deglución. Conocida en el ámbito académico y clínico como disfagia, esta dificultad en el tragar alimentos y líquidos en pacientes con daño cerebral tipo Ictus es una secuela común, con grandes sustos en el día a día.

Disfagia e ictus

La prevalencia de la disfagia en pacientes con ictus difiere según el método de diagnóstico en la fase aguda: 51-55% con pruebas clínicas y 64-78% con exámenes instrumentales.

Esta alteración de la deglución se mantiene en el tiempo en hasta el 50% de los diagnosticados y con frecuencia, surgen complicaciones. En aproximadamente el 40% de los supervivientes de ictus la disfagia es persistente. Los pacientes con disfagia tienen un mayor riesgo de desarrollar patologías graves como la neumonía que está íntimamente relacionado con la severidad de la disfagia donde el riesgo es mayor si el paciente realiza aspiraciones del alimento y/o del líquido y aún más si las aspiraciones son silentes.

Otras complicaciones frecuentes son la desnutrición y la deshidratación, especialmente en pacientes de largo desarrollo de la enfermedad. Los pacientes con ictus desnutridos y/o deshidratados tienen un riesgo importante de sufrir más complicaciones y una tasa elevada de mortalidad y dependencia.

El reconocimiento precoz del problema está relacionado con un mejor pronóstico de la enfermedad, pero cuando la situación se aborda sin conocimiento en el entorno de los cuidados, se derivan en situaciones muy delicadas que con este artículo queremos poner remedio.

Recomendaciones y pautas disfagia

Desde el área de logopedia, Clementa Mota, directora de la clínica de Neuron hace las siguientes recomendaciones con pautas para pacientes con disfagia y familias.

Estas precauciones comunes pueden ayudar a tragar de forma más segura:

  • Sentarse con el tronco y la cabeza a 90 grados con respecto a las piernas cuando se coma o se ingiera líquidos.
  • Controlar el tamaño de los alimentos y el volumen de los líquidos que se van a ingerir.
  • No tener prisa por terminar la comida. Dedicar el tiempo necesario y reservar un espacio adecuado.
  • Adaptar las texturas del menú según las recomendaciones médicas y/o logopédicas.
  • Evitar el uso de pajitas.
  • Administrar el líquido espesado a la consistencia recomendada por el médico y/o logopeda y prepararlo siempre cuando se vaya a tomar. Dejar el espesante preparado con mucha antelación puede ocasionar que se pierda la consistencia deseada y que el paciente corra un riesgo innecesario.
  • Cuando sea el familiar y/o cuidador principal el que ayuda en estas tareas de alimentación, para administrar el alimento hay que sentarse a la altura del paciente para evitar que su cabeza vaya hacia atrás y genere un riesgo mayor.
  • Eliminar distractores como la televisión o la radio en los tiempos de comer y beber.
  • Eliminar los restos de alimentos que puedan quedar en la boca después de comer. La higiene bucal debe ser constante y minuciosa.
  • Mantenerse sentado al menos 30 minutos después de comer para evitar broncoaspiración por reflujo.
  • Si el paciente se atraganta y está tosiendo, hay que dejarle toser sin agobiarle ni ponerle más nervioso, se está intentando defender por si mismo. Vigilaremos de cerca hasta que se le pase la tos y ahí acaba la comida, por lo menos en la próxima hora. Después de un atragantamiento, la posibilidad de que se repita es mayor.
  • Si el paciente se atraganta y no puede toser, hay que realizar la maniobra de Heimlich lo antes posible y las veces que sea necesaria hasta desobstruir la vía aérea.

Todos estos consejos, sin duda, ofrecen un entorno seguro y rico, para que el alimento y la comida siga siendo la actividad placentera que es.

Desde Neuron aconsejamos siempre la visita al médico especialista, otorrinolaringólogo de su centro de salud, que le hará un estudio más pormenorizado de su caso y le dará las recomendaciones personalizadas.

Clementa Mota   Directora Neuron