Sabemos que muchos accidentes cerebrovasculares tipo ictus podrían prevenirse mediante cambios saludables en el estilo de vida, pero cuando ya es tarde, es conveniente que recordemos los síntomas que nos alertan de que algo no va bien.

Pueden ser múltiples, desde una pérdida súbita de sensibilidad o fuerza en un lado del cuerpo, dificultad de la capacidad de caminar, parálisis facial con signos como comisura del labio descendida, dificultades para hablar, alteraciones visuales, como la pérdida de visión en un ojo, o en un lado del campo visual, o visión doble.

Una vez hecho algo de pedagogía de salud preventiva, vamos al grano con otra misión, daros a conocer algunos avances que nos permiten ser optimistas en materia de salud y cuidados.

La atención médica temprana se ha demostrado como la solución más eficaz a los problemas derivados de un daño cerebral ya sea por un ictus isquémico, cuando el suministro de sangre al cerebro se ve interrumpido, por una obstrucción o por la ruptura de un vaso sanguíneo en el caso de los ictus hemorrágicos, no sólo salvando vidas, sino para que las secuelas sean lo menos severas y discapacitantes posibles.

Este progreso, sin contar las mejoras en los estilos de vida más saludable, que antes citábamos, se ha conseguido gracias al esfuerzo de la comunidad sanitaria por lanzar y promover el famoso Código ICTUS.

¿Qué es el código ictus?

El Código ICTUS es un procedimiento de actuación prehospitalaria y hospitalaria basado en el reconocimiento precoz de los síntomas de un accidente cerebrovascular.

Dado que el cerebro es tiempo, cuando los servicios de emergencia identifican síntomas sugestivos de accidente cerebrovascular, se activa este protocolo de intervención urgente. Esto implica, desde el avisar a una ambulancia, por parte de los servicios de emergencia, SUMMA 112 (Comunidad de Madrid), hasta el aviso interno al equipo de neurólogos de guardia del hospital con una unidad de ICTUS más cercana al origen del caso y la persona afectada, con prioridad aquella con síntomas persistentes de menos de 24 horas de evolución u hora de inicio desconocida.

En el hospital y con celeridad se llevan a cabo las pruebas diagnósticas oportunas, una resonancia magnética o una tomografía computarizada para determinar el tipo de accidente cerebrovascular y las áreas cerebrales afectadas. La intervención puede variar por esto mismo, con ayuda farmacológica para disolver el coágulo y restaurar el flujo sanguíneo al cerebro o casos en los que se precisa una intervención quirúrgica, con una trombectomía mecánica, para retirar el coágulo, como si fuera labores de un “fontanero de la salud”.

Unidades de Ictus operativas en la Comunidad de Madrid

En la Comunidad de Madrid se han creado las siguientes Unidades de Ictus operativas 24 horas y 7 días a la semana:

  • Hospital Clínico San Carlos
  • Hospital General Universitario Gregorio Marañón
  • Hospital Universitario La Paz
  • Hospital Universitario La Princesa
  • Hospital Universitario Ramón y Cajal
  • Hospital Universitario 12 de Octubre
  • Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda
  • Hospital Universitario Fundación Alcorcón
  • Hospital Universitario Rey Juan Carlos
  • Hospital Universitario Príncipe de Asturias
  • Hospital Universitario de Getafe
  • Hospital Fundación Jiménez Díaz

Habiéndose garantizado la estabilidad clínica de la persona con esta enfermedad neurológica comienza una nueva etapa de esfuerzo para recuperar las habilidades y funciones dañadas. La rehabilitación en el periodo de recuperación inicial es fundamental para que las secuelas sean las mínimas posibles y en casos, reversibles.

Profesionales implicados en la recuperación

El papel de la Fisioterapia es muy importante en la recuperación física, al igual que el trabajo cognitivo para recuperar y potenciar las máximas capacidades cerebrales posibles con el equipo de Neuropsicología, así como las dificultades del lenguaje o la deglución con los profesionales de la Logopedia y la aplicación de todas estas funcionalidades en las actividades de la vida diaria desde el área de Terapia Ocupacional.

Por último, cabe añadir que cada persona que ha sufrido un ictus tendrá su propio proceso de recuperación, aceptación y adaptación, pero siempre es vital, buscar apoyo médico y terapéutico adecuado para enfrentar y superar los desafíos asociados con el ictus y sus secuelas, tan pronto como sea posible.

Tanto el personal médico como de enfermería, y terapeutas están formados y preparados para tratar el caso.

El cerebro necesita estimulo desde el minuto uno, desde Neuron os animamos a ponerle voluntad y así empezaréis a notar los resultados de forma evidente.Los profesionales de la salud desde el primer momento están preparados para atender la gravedad de tu caso, en el hospital y más allá.

Cuando sea el momento idóneo de la rehabilitación neurológica, Neuron combina el servicio ambulatorio en ‘Neuron Nuevos Ministerios’ y ‘Neuron Madrid Río’, y con posibilidad de ingreso en ‘Neuron Las Mercedes’ para pacientes en fase aguda y semiaguda.

¡Ven a conocernos!, tenemos un plan terapéutico intensivo, con robótica y personalizado.

 

Francisco Olavarría Ramos

Director comercial y atención a las personas en Neuron